Después de nuestra travesía por la cuerda de los tres mil en Sierra
Nevada, nos encontramos un poco huérfanos de proyectos.
Por eso, y
porque era una idea preciosa, fue muy bien acogida la ocurrencia de Tomás de
coronar el pico más alto de cada provincia de España, así que en nuestra
oficina del bar Cardenal nos pusimos en marcha.
Ya teníamos
hecho el Mulhacén y podíamos tachar Granada. Sólo nos quedaban 51 cumbres, y
optamos por lo más fácil: estrenarnos con el Terril, la cota más alta de
Sevilla con 1.129 metros.
| Antonio, Alvaro y Tomás en el punto geodésico del Terril |
El domingo 27
de Diciembre salimos temprano Nicolás, Lawton, Tomás, Álvaro, Alejandro,
Antonio y yo dirección Pruna, donde Lawton y Fátima quisieron hace años
comprarse una casa y desistieron, pues aunque Lawton está muy acostumbrado al
Bronx, Pruna les pareció territorio comanche sin conquistar.
![]() |
| Alvaro, un grande del ochomilismo en el Terril |
| La niebla no nos dejo apreciar las vistas de toda la provincia |
La ruta empieza con una fuerte subida dirección SE que nos llevaría hasta el collado del pluviómetro, desde donde hay una bonita vista de ambos pueblos. Saludamos a un pastor que había llevado hasta allí sus ovejas, y continuamos subiendo para buscar la cuerda, que no se veía bien por la niebla que se había formado arriba. Faldeamos el cerro previo, perdimos algo de cota, y en un rato encaramos la subida final hasta la cima del Terril, donde perdimos la protección de la ladera y nos dio de lleno el viento, que soplaba fuerte y frío. Merece la pena la vista de la cara norte del Peñón de Algámitas, las sierras de Grazalema, de las Nieves, de Alhama, …
Trotamos
después toda la bajada, donde nos cruzamos con un grupo de Scouts de El Puerto
de Santa María plagado de gorditas resoplando, y llegamos al coche. En total,
unas dos horas de preparación para la segunda parte del proyecto: buscar una
buena venta para almorzar.
| En la cima de El Terril |
Se da la
curiosa circunstancia de que Álvaro, si sale de copas la noche anterior a una
ascensión, después tiene algunos malestares que achaca al mal de altura.
Y entre Morón
de la Frontera y Arahal, paramos en una venta estupenda donde, junto a una
agradable chimenea encendida, comimos carne mechada, queso, salchichón y
chorizo, unos garbanzos bastante buenos y carne en salsa en una muy animada conversación.
Ya estábamos deseando subir a la siguiente.
Pedro




No hay comentarios:
Publicar un comentario