lunes, 3 de marzo de 2014

EL TORREON 1.654 m (CADIZ)


Aprovechando que era fiesta el 28 de Febrero por el día de Andalucía, decidimos celebrar nuestro descriptible sentimiento autonomista coronando El Torreón (1.654 m) dentro del plan de subir el pico más alto de cada provincia de España.
Espectacular vista de la sierra de Grazalema desde el Torreon
A las siete de la mañana quedamos Nicolás, Tomás, Borja, Marta y yo, y veinte minutos después recogimos a Antonio en Mairena para poner rumbo a Benamahoma.Habíamos ya planeado irnos a Málaga porque no nos llegaba el permiso para subir el de Cádiz, que Borja había pedido semanas antes a un conocido, pero el jueves por la tarde lo recibimos, así que volvimos al plan original de subir El Torreón.

Paramos a desayunar unos molletes en la venta El Palancar en Montellano, que estaba lleno de ciclistas, una lamentable plaga que cada vez cuenta con más adeptos, incluso en nuestras filas, necesitados de curiosas ropas tribales generalmente patrocinadas por chatarrerías, talleres de chapa y pintura y desconocidas marcas de materiales de construcción.

Justo en el inicio de la ruta


Aunque tardamos sólo una hora más en llegar a destino gracias a la pericia del conductor, que supo corregir con destreza los errores del resto del equipo (que casi nos hicieron pasar por Murcia), a las 10 menos diez estábamos en el aparcamiento donde empieza el sendero que nos llevaría a la cumbre y que acabaría con la fatiga de los que salieron de copas la noche anterior, que lo pasaron fatal en las curvas de la sierra y aguantaron estoicamente sin ponerlo todo perdido. Todo un detalle.
Y por fin, poco antes de las 10, empezamos la ascensión.Habíamos tenido niebla a ratos durante el camino, y poco a poco la fuimos dejando abajo.


Por fin salimos de la niebla y nos encontramos con un día magnifico

La subida era bastante empinada, y enseguida entramos en calor. Fuimos ascendiendo en un entorno precioso, rodeados de pinsapos, por un sendero bastante bien señalizado. La zona es impresionante y surgieron mil planes para volver y patearnos toda la sierra. A medio camino, encontramos tres montañeros que habían parado a comer algo y continuamos hasta una olla resguardada del viento donde paramos a almorzar: queso manchego y azul Peñasanta, frutos secos, tortilla de patatas, fuet, chorizo picante, zanahorias que trajo Marta para mojar en un dip muy rico, dátiles, picos y regañás, regado todo con un par de botellas de tinto Florentino de Lecanda que le había comprado a Jaime Baselga semanas atrás. Una pena no haber traído dos más, aunque a lo mejor no hubiésemos hecho cima después.
¡a recuperar fuerzas!
Durante el almuerzo, nos alcanzaron los tres excursionistas que habíamos adelantado antes, y nos comentaron que pertenecían a un club de montaña que para celebrar el día de Andalucía, se habían repartido las cumbres más altas de todas las provincias andaluzas y poder estar en las ocho cimas a la vez a la una de la tarde y desplegarconjuntamente una bandera de Andalucía y, curiosamente, la de la diputación a la que pertenecía cada pico. A Antonio se le erizaron todos los pelos de la emoción. Yo me quedé absolutamente intrigado, y aún lo estoy, con lo de las banderas de las diputaciones. Rechazaron desplegar también unabandera nacional, ya que era el día de Andalucía, no deEspaña. ¿Y de las diputaciones? No se me quita la curiosidad.
En los últimos tramos hubo que utilizar las manos

Pronto llegamos a un trepadero donde había que utilizar también las manos para poder subir y que nos llevaría a la cumbre. Habíamos conseguido otra cima, y además especialmente bonita. Las vistas desde arriba eranextraordinarias y nos volvimos a sentir unos privilegiados.


Y por fin arriba, Un privilegio

Ahora el la placa que señala el Pico


La bajada la trotamos bastante rápido y volvimos a la base. En total cuatro horas de absoluto disfrute de la montañaen un paraje impresionante al que hay que volver, y que encima está (si no te pierdes), al lado de Sevilla.
Así cualquiera

Nos fuimos a El Bosque para completar la segunda parte del plan: una buena venta, en este caso El Almendral, que nos habían recomendado. Comimos un revuelto de espárragos trigueros, caldereta de chivo, conejo en salsa, pollo de campo guisado, dos huevos fritos con patatas, chorizo y jamón, y naranjas. Para terminar, aguardiente de hierbas El Afilador. Volveremos. 

Pedro

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